Xilitla, en la sierra de San Luis Potosí, guarda uno de los secretos más fascinantes de México: el Jardín Escultórico de Edward James, un espacio donde la imaginación se volvió cemento y naturaleza. James, poeta, pintor, mecenas y millonario británico, encontró aquí el escenario perfecto para dar vida a su sueño surrealista. El resultado es un conjunto de estructuras imposibles, un laberinto de formas que parecen salidas de un sueño, y que hoy se ha convertido en un ícono del surrealismo en América Latina.
Leonora Carrington le dio clases de pintura, puedes ver la influencia que tuvo en ella
Después de recorrer el jardín, crucé la calle para visitar el Museo Edward James, un complemento imprescindible. Allí descubrí quién fue este hombre capaz de concebir semejante universo.
Lo más fascinante: los moldes de madera que se usaron para colar las esculturas en cemento. Algunos se exhiben en el museo, otros en la casa El Castillo, también en Xilitla. Verlos me hizo pensar en la genialidad de James y en la habilidad de su carpintero, que interpretaba dibujos sin medidas y los transformaba en moldes que sostienen estructuras que desafían la lógica y probablemente las reglas de construcción.
En México encontró el lugar perfecto y las manos perfectas que hicieron posible esta obra desde carpinteros, herreros, supervisores de obra y tantos mas.
Entre las piezas se distinguen tréboles, orquídeas, figuras zoomorfas y formas que parecen no tener sentido, pero que juntas crean un lenguaje propio. El INAH se encarga de preservar estos moldes y esculturas.
Dado que el jardín se encuentra en área selvática, las condiciones climáticas no pueden asegurar que este legado siga en pie para siempre así que no te lo pierdas y visítalo..
Tips para tu visita
- 🌞 Lleva bloqueador solar: el recorrido es al aire libre y el sol puede ser intenso.
- 👟 Usa zapatos cómodos y antiderrapantes: los senderos son húmedos y resbaladizos.
- 📸 Explora sin prisa: el museo te dará contexto, pero el verdadero viaje está en perderte en el jardín.
- 🍺 Relájate después: disfruta una cerveza local, escucha el murmullo de la vegetación y, si te animas, date un chapuzón en las pozas naturales. Te recomiendo el café de Xilitla, puedes encontrar puestos en la calle donde te lo preparan y puedes llevar a casa para disfrutarlo después.
| Laberinto |
Visitar el Museo Edward James no es solo conocer la historia de un hombre excéntrico, es entrar en un mundo donde la fantasía se materializa y la naturaleza se convierte en parte de la obra. Es un lugar para dejarse sorprender, para perder la lógica y abrazar lo imposible.
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